ARQUITECTURA URBANA: MEMORIA Y REPRESENTACIÓN SOCIAL

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Carlos Niño Murcia

El hombre es animal de manada, a pesar de su egoísmo bestial; por eso Robinson Crusoe es un imposible y de ahí su amigo Viernes. El ser humano siempre ha vivido en comunidad, ya sea en una gran familia o en un grupo de clanes afines, y muy pronto se organizó en aldeas, asentamientos ancestrales surgidos con la revolución agrícola1. Su cuerpo no puede ir desnudo por el mundo, debe vestirse y acondicionar un refugio, luego desde siempre ha hecho arquitectura. Y no la construye solo para satisfacer necesidades, sino que en ella representa a la vez sus valores y concepciones acerca del mundo, de la vida, del amor y de la muerte.


La ciudad es una construcción de la sociedad que concreta su ser, su grandeza y su miseria, pero se trata de un artefacto múltiple, rizomático, que no cabe en una mirada simple ni en un escrito breve. Como concentración social en el espacio, por ella circulan necesidades y saberes, oficios y comercios, consumos, deseos, pulsiones y conflictos; así mismo, contiene clases sociales, ilusiones insatisfechas, horarios y tensiones desplegadas en ese escenario artificial que es la arquitectura de la ciudad.

Leemos a Dublín en el Ulises de Joyce, en la simultaneidad de sus personajes y eventos, en los tiempos que cabalgan congestionados sobre el presente, donde el pasado y el futuro se condensan en palabras polisémicas. Con facilidad aceptamos que la ciudad es un fenómeno del espacio, de áreas, sectores, edificios, plazas, bordes y del aire que la mece, pero nos es más difícil, aunque indispensable, aceptar que es asunto del tiempo. No sólo de la cronología y el curso de las horas, o de las estaciones y el giro frente al sol, sino sobre todo del tiempo de la memoria, que se sedimenta y revive en muros y parajes de su historia.


La arquitectura, sobre todo la construida en piedra o materiales fuertes, permanece más allá de lo efímero de una vida, para trascender las generaciones y recibir en sus paredes, como musgos invasores, la memoria de los sucesos y los valores de la sociedad que la construye, habita y atraviesa. Así los sitios se impregnan de los hechos y generan los lugares, preñados de recuerdos y significados. Es la memoria colectiva cincelada en construcciones, La carne y la piedra, como bellamente titulara Richard Sennett su hermoso libro sobre las ciudades en la historia del mundo. Si un estudiante, al subir por la calle 45, es atracado en la esquina de la carrera 20, cuando pase por allí evocará el insuceso y su corazón se detendrá frío por un instante; pero quien, en cambio, allí obtuvo el primer beso de su amiga, siempre que cruce este punto, con una sonrisa, su corazón recordará la ternura de unos labios. Bueno, veamos entonces qué y cómo leer esta ciudad de la representación y los recuerdos…


Camilo Sitte, gran estudioso y caminador de ciudades, recomendaba tres pasos para conocer una. Primero, debe uno ir a donde el librero viejo, para oírle la historia del lugar, quién la fundó, cuáles fueron sus momentos de auge o desgracia, sus abandonos, expansiones o catástrofes. Posteriormente, subir a una torre —ya sea Monserrate o el Empire State— y observar el lugar y sus relaciones con el entorno, para leer los tejados y los tiempos en que se ha construido. Y, el tercer paso es conseguir un plano, pero como todo viajero sabe, los mapas tienen un sino fatal: se rompen con facilidad por sus pliegues. Entonces él aconsejaba rasgarlo desde el comienzo y recorrer cada uno de esos fragmentos. Después, algún día en que releía su biografía, supe que había un cuarto punto: averiguar qué se come allí y dónde lo preparan bien, para palpar la ciudad por su cocina. Y según Alexander Durrell, también es necesario tener un amor en ella, así sea platónico… para los tímidos.


Georges Duby, historiador penetrante, después de dirigir durante años el estudio de la historia urbana de Francia, concluye que la ciudad no es una gran acumulación de población ni tampoco el lugar de la producción terciaria, sino que sobre todo es el sitio de anclaje del poder, que desde allí se lo administra para dominar el territorio, y eso lo supieron los imperios romano y español. De donde ver cómo se ejerce y se representa el poder es una tarea primordial.


Comprender la ciudad requiere tener en cuenta algunos aspectos. En primer lugar, y como si en un helicóptero la miráramos desde muy arriba, considerar las tres escalas: la geopolítica, donde vemos la relación con los ríos, las montañas, el comercio y las grandes rutas; esa es su primera razón de ser. Luego baja el helicóptero y analizamos el emplazamiento, cómo se ubica en la bahía, en la sabana o en la ribera del río, cómo se adapta a la topografía y despliega los caminos a manera de tentáculos para articularse con su ámbito territorial propio, o con otros asentamientos. Y descendemos aún más para mirar la traza, cómo es la red de vías principales, la plaza, los lugares importantes y las viviendas, o sea su estructura urbana.


Así mismo, es oportuno saber que las ciudades tienen tres elementos fundamentales: los elementos primarios o monumentos, que son las instituciones en las que la comunidad concreta sus creencias y propicia su funcionamiento, a la vez que actúan como los mojones topológicos que orientan la dinámica de la ciudad; el tejido residencial, que cuenta como grupo, la trama donde viven sus habitantes y es el fondo de emergencia de los monumentos, más el espacio público, quizás la manifestación por excelencia de la forma urbana y el lugar privilegiado de encuentros y desencuentros.


Cuando proyectamos la arquitectura lo hacemos a partir de los llamados tipos. Un tipo de edificio es una casa colonial, con su zaguán y patio rodeado de columnas, o una casa inglesa de Teusaquillo, con su vestíbulo de gran escalera y cubiertas inclinadas para que ruede la nieve, o un apartamento de los de La Soledad o Palermo, amplísimos, con viejas cocinas y sin portería ni sótanos de garaje, o esos minúsculos apartaestudios actuales, con cocina-comedor, portero uniformado y todo estrecho y muy barato. Cada uno de estos tipos corresponde a una morfología urbana, la de calles estrechas con andenes bajo un alero y en el centro la plaza mayor; la de la ciudad jardín, con antejardines y calles arborizadas; la de las viejas urbanizaciones de los años cincuenta, o la de los apretados conjuntos actuales que se esconden asustados tras las rejas. La morfología la definen las avenidas y espacios abiertos, la específica secuencia de vanos, materiales, colores, alturas y áreas verdes; cada una corresponde a una época, pero todas se superponen como capas para adaptarse a la vida actual.


Existe igualmente lo que llamamos el carácter de una ciudad. Estambul o El Cairo, San Petersburgo, Londres, Nueva York o Barranquilla, tienen una forma de ser, definida por sus gentes, el color de la tierra y de su entorno, la condición de sus paredes y los materiales y tipos con que la han construido, pero sobre todo su pasado y su futuro, que la marcan y condicionan. Y se lee su distribución predial. Aldo Rossi decía que en la dimensión del lote podemos reconocer la lucha de clases: ver unos de tres metros donde se apila una familia y otros de manzana entera con una gran casa señorial es reconocer la desigualdad social.


Como artefacto complejo contiene diversos espacios: la zona cívica, las numerosas residenciales, las de servicios o talleres, la del paseo del amor —generalmente silencioso y con bellos paisajes bajo la luna—, las zonas deportivas o las comerciales —las plazas de mercado, los hipercentros o las calles de las tiendas, con sus especializaciones: los muebles, los zapatos, las joyas, las antigüedades, las tipografías o las comidas—. Todo esto es la topología por discernir de una ciudad, apoyada o ratificada por la toponimia y la persistencia de las costumbres. Pero, como decíamos al principio, ella no es sólo asunto de espacios sino de éstos en el tiempo; por eso debemos considerarlos transformados por los eventos, el calendario, las horas y los recuerdos. Sabemos lo que es el viernes en la noche, rumbero y risueño a pesar del cansancio de la semana; o el domingo en la mañana, en que la ciudad luce luminosa y sin afanes, o ese mismo día al caer la tarde, en que el aire se torna deprimente ante la amenaza de los lunes —razón tienen los zapateros—. Cada día de la semana tiene un color, matizado por las horas; una es la plaza principal o la calle a mitad de la noche y otra en el mediodía; una en las labores diarias y otra el día de la fiesta, como la canta Serrat en la mañana de San Juan, vestida «de banderas de papel que revolotean al viento», mientras gentes y edificios «bailan y se dan la mano».


Por eso volvemos al Dublín de Joyce, para recorrerlo y leerlo, desde las ocho de la mañana hasta las diez, en que Stephan Dedalus va de la torre a la escuela y a la calle, y retroceder el reloj de nuevo a las ocho, ahora con Leopoldo Bloom, de su casa al baño y al entierro, de las oficinas del periódico a la biblioteca o la taberna —cuando ya los dos personajes se han encontrado—, después al burdel y de nuevo a la casa. Para terminar a las dos de la mañana con el soliloquio de Molly recorriendo Dublín, su natal Gibraltar y el mundo entero desde su almohada, en un acto de memoria y onírico devaneo que contiene la vida urbana con sus remembranzas y quimeras. Esa es la ciudad de todos, la ciudad de cada quien y la de ese cada quien entre todos; esta jungla de concreto plena de vivencias y significados que no podemos dejar quienes la amamos, a pesar de sus hostilidades y desventuras. La ciudad nuestra, un texto de vida para leer y construir, para hacerlo con imaginación y cuidado, con solidaridad y poesía.

arte urbano

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REGIONALISMO COLOMBIANO CADA DÍA MÁS ALARMANTE!!!

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HASTA QUE PUNTO NO TENEMOS LA CAPACIDAD DE TOLERAR LAS DIFERENCIAS Y LA RIQUEZA DE CULTURAS QUE TENEMOS?

MUCHO ES LO QUE TENEMOS QUE APRENDER DE OTRAS CULTURAS, CIUDADES Y PAISES, ASÍ QUE PARA QUE SE PONEN A ESCRIBIR ESAS BARBARIDADES?

AQUÍ LES DEJO EL ARTÍCULO QUE ENCONTRE EN EL TIEMPO.

FAUNA SOCIAL BOGOTANA.
20/09/06| Por:gilbertoroncancio

Un equipo de prestigiosos biólogos ha culminado un estudio que muestra el primer inventario de especies que habitan la sabana de Bogotá; el informe, que presentamos de manera parcial pero eso sí, en exclusiva, fue desarrollado durante varios años de juiciosas investigaciones. Este avance se enfoca en mostrar las especies migratorias, que en su mayoría llegan a la ciudad buscando camello a sabiendas que en Bogotá no hay camello de ninguna especie, pese a los reportes del DANE. A continuación presentamos algunas de las especies identificadas:

Boyis Cacunensis
Se caracteriza por su gran adaptabilidad a la sabana; esta característica está dada por encontrarse cercanamente emparentado con las especies locales. Algunas veces estos especímenes son difíciles de reconocer, sin embargo algunos dedicados observadores logran identificarlos por que no les combina el color de las medias con el resto de su singular atuendo. Se les puede avistar en sitios donde se cuente con una buena provisión de génovas, que engullen con unas cuantas cervezas, las cuales junto a productos derivados del maíz, son su principal fuente de alimentación.

Costeñus Malucus

Esta especie realiza una de las más extensas rutas migratorias hacia el interior y se reconocen cuando están recién llegados, pues tienen como estrategia adaptativa contra el frío, el uso de camisetas de manga corta con bufanda o sacos de lana un poco alejados de las tendencias de la moda. Esta estrategia, poco exitosa, suele tener diversas variantes, en algunas ocasiones usan camiseta con guantes o en su defecto con un gorrito de lana. Para su avistamiento se recomienda visitar las facultades de derecho (sitio predilecto de esta especie) y bares como el muelle Mackenzie y otros de especialidad vallenata.

Paisas Montañerus
Es quizá la más fácil de identificar debido a que evitan a toda costa pasar inadvertidos; la tendencia histórica muestra que los flujos migratorios se han incrementado a niveles realmente alarmantes. Para su identificación es fácil observar que desde su arribo están comparando todo con su nicho de procedencia, el cual no pierden oportunidad para evocar. Se ubican principalmente en los llamados “agáchese” (todo a mil), en el sector de San Andresito, en los centros comerciales y en algunos entes gubernamentales, que han colonizado, especialmente desde los últimos cuatro años. Expertos aseguran que para calcular su población hay que multiplicar por 10 el número de “agaches” y por 50 los entes gubernamentales incluyendo la casa de Nariño.

Santandereanus Atravesadus
Esta especie es al parecer la más beligerante, se caracteriza por tener dos variaciones: los pingos y los toches. Se pueden identificar por el constante y fuerte movimiento de sus extremidades superiores y porque finalizan sus frases con la palabra pingo o toche. Hay que aclarar que aunque talante “golpeado” en su habla, proyecte mal genio, no siempre se encuentran en esta condición, sin embargo se recomienda no molestarlos.

Hermanus Ecuatorianus
Esta curiosa especie se caracteriza por ofrecer abrigo a las especies locales, tienen un gran éxito colonizando nuevos nichos por esta razón son observables en diferentes latitudes. Para su avistamiento se recomienda visitar zonas de comercio informal o asistir a alguna plaza pública, en donde se les puede ver interpretando sonidos de los de los Andes

Estas son tan sólo unas pocas de las especies que habitan la sabana de Bogotá, en donde las especies locales han mostrado gran aprecio y tolerancia por las especies migratorias, que hoy en día forman parte fundamental de nuestra amada capital, rogamos el favor de enviar su comentarios con las especies por ustedes observadas, para así complementar tan interesante investigación.




para quienes estén interesados en participar

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desde el diseño visual, ejemplos

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Ciudad: condición de ciudadano

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La condición de ciudadano y la definición de ciudad están íntimamente relacionadas. La crisis de las estructuras político-administrativas hace necesario el re-pensar los conceptos de ciudad y ciudadanía desde las prácticas de la propia comunidad.
Cómo ser ciudadano.


6:30 am Se levanta, ducha y desayuna. 7:40 am Alcanza la estación, en invierno ve amanecer a lo largo del paisaje que recorre, con suerte, en unos 20 minutos. 8:00am Entra a la estación central, abarrotada de personas que llegan, esperan o van. 8:05 am Toma su bicicleta, otros van a pie. 8:20 am En el trabajo.


¿En cuántos espacios ha transcurrido la escena convencional anteriormente descrita? Tomemos dos de los espacios de la ciudad, el funcional y el político-administrativo. En el espacio funcional hemos estado en el barrio, la ciudad, el área metropolitana y en la región urbana; en el espacio político-administrativo, hemos estado en el Distrito, el Municipio, la Diputación o Cabildo, las Entidades Metropolitanas, Autonomías y Estado.

La condición de ciudadanía se ha descrito históricamente como la pertenencia a la ciudad, con sus correspondientes derechos y deberes. Esta condición de ciudadanía se transfirió al estado-nación desde que éste se convirtió en el ámbito político-administrativo predominante. Ahora, de nuevo, esta condición vuelve a estar en crisis al mismo tiempo que el estado-nación.




La ciudad a la que hacemos referencia como ciudad funcional ha sobrepasado los límites y esquemas de la ciudad político-administrativa. En general estén definidas o no, como áreas metropolitanas de derecho, vivimos en ciudades que abarcan o influyen a varios municipios y a distintos ámbitos político-administrativos. Es habitual que en nuestro recorrido diario nos enfrentemos a diferentes circunscripciones de las distintas administraciones que se superponen sobre un mismo territorio.

La estación de trenes de cualquier ciudad es un ejemplo paradójico de los espacios de los flujos y los lugares. De forma rápida y no precisa: las estaciones pertenecen [3] a una entidad pública dependiente del presupuesto estatal, mantienen una coordinación de los organismos de transportes autonómicos, influyen y afectan al desarrollo regional y conectan localmente municipios que conforman una misma ciudad funcional.

Esta superposición de niveles administrativos múltiples enfrenta al ciudadano a una situación paradójica y contradictoria en la que su relación de pertenencia con el lugar varía en función de cómo se relaciona con estos ámbitos político-administrativos superpuestos. Para esa persona “su realidad” sigue siendo única y no es una realidad multiplicada. Sin embargo, obtiene respuestas múltiples de cada uno de los intermediarios de las administraciones que están implicadas. No sólo es una cuestión de atención de los servicios. El ciudadano ha de recordar que estas instituciones públicas se definieron al haber cedido parte de su voluntad individual al procomún. Por lo tanto, su condición de pertenencia ciudadana se ve multiplicada en todas estas instancias.



Ante esta crisis, ¿qué es ser ciudadano?


Al margen de disquisiciones administrativas, éticas o políticas, podemos afirmar que ser ciudadano es pertenecer a una ciudad. Pero, ¿cuántas formas de pertenecer a la ciudad podemos llegar a reconocer? Hay quien el más estricto sentido, afirmaría que es ciudadano quien forma parte del padrón o censo en la localidad y de esa forma obtiene una serie de derechos y deberes al pertenecer a ese lugar.

Pero, ¿no es una afirmación totalmente excluyente respecto de todas las personas que habitan la ciudad cotidianamente? Desde el estudiante que a lo largo de nueve meses habita la ciudad, el trabajador que tiene su residencia en otra localidad, desde el turista y el migrante, el visitante ocasional y el regular. ¿No es dejar a esas personas sin el derecho, y los deberes, de la ciudad que habitan? En el sentido más amplio, ciudadano es cualquiera que habita la ciudad. De forma que, cualquiera que interactúe en la ciudad es ciudadano de esta.

Las distintas prácticas de los ciudadanos son las que redefinen el propio concepto de ciudad y ponen en crisis las convenciones históricas de la ciudad. Es en estás prácticas dónde encontraremos respuestas para esta crisis.
Paco González
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LA CUIDAD DEL SIGLO XXI Y SU POLITICA EXCLUYENTE

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Medellín se construye en dos dimensiones, bajo la doble óptica de inclusión y exclusión, de desarrollo y abandono.

En su centro se levanta la ciudad moderna, próspera; modelo de pujanza paisa y eficiencia administrativa. En su periferia cientos de miles de personas han construido y construyen la otra ciudad; esa que sale de su propia creatividad y que es realizable en medio de su miseria.

Con pala y azadón, con caneca y costal, con deshechos industriales y materiales de segunda; en convite, las comunidades han abierto caminos que luego serán carreteras, han construido acueductos y alcantarillados cuyos servicios después son facturados por las propias Empresas Públicas; han levantado escuelas, puestos de salud, sedes comunitarias y hasta iglesias.
Así ha crecido buena parte de la ciudad. Las oportunidades de empleo y de acceso a los servicios básicos como salud y recreación se encuentran en la otra ciudad, en la de amplias avenidas y lujosos edificios. A esta llegan cada día los habitantes de ladera, buscan su sustento y retornan al territorio en el que la noción de gobierno se pierde.

La industria, símbolo de la economía antioqueña, se ha beneficiado de la mano de obra barata y abundante; pero cuando llega la crisis, los trabajadores son los primeros sacrificados y las oportunidades de vida se reducen al subempleo, la economía informal, la indigencia, la prostitución y la delincuencia.

La pobreza histórica de grandes sectores de la población ha llegado a la miseria mientras que la riqueza sigue concentrándose en un pequeño grupo que reduce la función del Estado a la protección de sus bienes.
La ciudad del centro expulsa permanentemente a quienes no caben en el proyecto de ciudad del siglo XXI. El desarrollo deja hermosas avenidas y modernos edificios en lugares marginales, pero su población está siendo desplazada y otros son los beneficiarios del progreso. Basta preguntar: Quién habita hoy los edificios de Niquitao, La Iguaná y El Chagualo? Dónde están los moradores del sector de Guayaquil en donde las residencias se han convertido en patrimonio arquitectónico y dónde también el grueso número de mujeres prostituidas que ocupaban la zona en la que hoy se encuentra el Museo de Botero?

Algunas de estas personas estarán escarbando las laderas para colgar de ellas miserables ranchos; otros deambulan por las calles, huyendo siempre de los operativos oficiales o de las “fuerzas oscuras” que han cobrado la vida de muchos de ellos y otros han habitado cuevas de las que también han sido sacados por la fuerza y destruidos sus rudimentarios refugios.

En esta ciudad el espacio público se protege de venteros, prostitutas pobres e indigentes, pero no de la ocupación que de él hacen hoteles y establecimientos de comercio ni del cerramiento de calles y parques en los núcleos residenciales de estrato alto.

El Metro, los cetros comerciales y buena parte de la ciudad están prohibidos para la gente más pobre. Esta restricción la garantizan los cuerpos de seguridad oficial, las compañías de vigilancia privada, las “Convivir” y toda la estructura paramilitar que junto a los demás cuerpos se vale de la sofisticada red de cámaras instaladas en la ciudad y mantienen en la periferia a los ciudadanos indeseables bajo el pretexto de protección de la “seguridad ciudadana”.
Esquema de seguridad que se traduce en represión para la gente de la periferia. La fuerza pública difícilmente puede ser vista por alguien de estratos bajos como símbolo de protección porque son muchas las ocasiones en que se ha requerido su presencia y la respuesta se reduce a frases irónicas como “llámenos cuando haya muerto” o “por allá no sube nadie”. En muchas zonas la Fiscalía se niega a realizar diligencias básicas como levantamientos de cadáver y la intervención de una inspección municipal para un conflicto vecinal es impensable.
Los barrios quedan a merced del más fuerte y así lo evidencia la proliferación de bandas delincuenciales. Al Estado no le importaron los miles de jóvenes que estaban armados sometiendo y atropellando a los habitantes de estos barrios en la década del 80; tampoco le importó que se convirtieran en el ejército privado del narcotráfico y toleró que funcionarios públicos colaboraran directamente con estas organizaciones ilegales.
Sólo se reconoció el problema cuando las bandas decidieron atacar policías y funcionarios oficiales, pero entonces la periferia se vio manchada por reiteradas e indiscriminadas masacres, ejecutadas en plena vía pública, en las que perecieron muchos inocentes.
También se ha promocionado, como propuesta bandera de la alcaldía, la penalización de los menores de edad. Una ciudad en la que los niños y niñas son lanzados a la prostitución, la indigencia y el trabajo forzado; en la que el acceso a la educación está negado por razones económicas; en la que la desnutrición y enfermedades típicas de la miseria cobran la vida de muchos infantes y en la que gran parte de las víctimas inocentes son menores no puede pretender resolver el problema encarcelándolos para ocultar la ineficiencia del Estado.

Tampoco ha sido acertada la forma como se trata la prostitución callejera. Retener a las mujeres y niñas, obligándolas a abandonar el sector, filmar o fotografiar a sus clientes como escarnio público no ataca el problema sino que lo traslada; asesinar a las mujeres tal como ha sucedido frecuentemente tampoco resuelve el asunto. La prostitución que aquí se ejerce no es un problema de la moral ni de la justicia penal.
Esta ciudad demanda justicia Social. Sin ella no será el modelo para el Siglo XXI; salvo que se pueda erigir sobre la sangre de más del 70% de su población.
Esta ciudad requiere el reconocimiento de la calidad de ciudadanos de primera clase a los habitantes de su periferia y su inclusión real en los beneficios previstos en la ejecución de esos megaproyectos que componen el rumbo de una urbe que se dirige como modelo de desarrollo.

lecturas obligadas?

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Acuerdense de Deleuzze y Guatari asi como de Calabrese, tenemos conversatorio la otra semana, ok?

OTROS CONCEPTOS DE INTERÉS

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SOBRE LA CULTURA:

La primera definición del concepto etnológico de cultura es de Edward Burnett Tylor (1832-1917):

"Cultura o civilización, tomadas en su sentido etnológico más extenso, es todo complejo que comprende el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho las costumbres y las otras capacidades o hábitos adquiridos por el hombre en tanto miembro de la sociedad".

Es una definición que pretende ser descriptiva y objetiva, no normativa. Rompe con las definiciones restrictivas e individualistas de la cultura. Según Tylor, la cultura es la expresión de la totalidad de la vida social del ser humano. Se caracteriza por su dimensión colectiva y es adquirida, no se origina en la herencia biológica, aunque su origen y características son inconscientes.

Para Tylor esta definición permite pensar toda la humanidad. Como veremos es un concepto universalista que se irá completando y ampliando con una concepción particularista, y se irá renovando con el desarrollo de diversas perspectivas de las ciencias sociales.

Cuche, Denys (1996): La noción de cultura en las ciencias sociales. Buenos Aires, Nueva Visión

INMIGRACIÓN

La inmigración es el acto de inmigrar, es decir, de entrar a residir temporal o permanentemente en un país distinto al de origen.

Las razones que provocan la inmigración son complejas y tienen relación con el marco individual de decisiones, el proceso familiar/social y el contexto económico, social y político nacional. A su vez, todos estos elementos están condicionados por la globalización de los procesos económicos y culturales.

Graciela Malgesisni y Carlos Giménez, (2000): Guía de conceptos sobre migraciones, racismo e interculturalidad. Los libros de la Catarata.

INTERCULTURALIDAD

La aparición del término interculturalidad o interculturalismo parece motivada por las carencias de los conceptos de multiculturalidad y multiculturalismo para reflejar la dinámica social y para formular el objetivo de nuevas síntesis socioculturales.

Las primeras formulaciones respecto a la interculturalidad, como propuesta de actuación, surgieron en el campo educativo. La escuela como campo de intensa interacción, se hace evidente la insuficiencia del pluralismo entendido como suma o coexistencia de culturas.

La noción de interculturalidad introduce una perspectiva dinámica de la cultura y las culturas. Pretende disminuir los riesgos de esencialismos, etnicismos y culturalismos. Se centra en el contacto y la interacción, la mutua influencia, el sincretismo, el mestizaje cultural, es decir, en los procesos de interacción sociocultural cada vez más intensos y variados en el contexto de la globalización económica, política e ideológica y de la revolución tecnológica de las comunicaciones y los transportes. El debate sobre la interculturalidad se suma a los ya existentes sobre la ciudadanía común y diferenciada.

Uno de los debates que origina la interculturalidad es el hecho de que la interacción no se da la mayoría de las veces en un plano de igualdad sino de desigualdad, dominio y jerarquías etnoraciales, junto con los sistemas de estratificación de clase y género. También se debate cómo se puede construir una nueva síntesis cuando los grupos que deben participar en ello son por lo general grupos dominantes o dominados, mayorías o minorías.

Graciela Malgesisni y Carlos Giménez, (2000): Guía de conceptos sobre migraciones, racismo e interculturalidad. Los libros de la Catarata

MEDIACIÓN INTERCULTURAL

Están apareciendo sugerentes concepciones interculturales en el ámbito de la teoría y la práctica de la mediación. La naturaleza de la mediación como intervención de terceros para apoyar a partes involucradas en conflictos se vuelve más compleja cuando se incorpora la variante cultural a muy distintos niveles: la diversidad étnica, religiosa, etc. de las partes; la propia cultura del mediador o mediadora; la influencia de los factores culturales en la relación establecida y en el contenido del conflicto, etc.

La adaptación de las instituciones y los profesionales al entorno multicultural (hospitales, escuelas, judicatura, etc) es uno de los campos de mayor desarrollo práctico de formas de intermediación cultural.

Graciela Malgesisni y Carlos Giménez, (2000): Guía de conceptos sobre migraciones, racismo e interculturalidad. Los libros de la Catarata.

MULTICULTURALISMO

Es la primera expresión del pluralismo cultural, que promueve la no discriminación por razones de raza o cultura, la celebración y reconocimiento de la diferencia cultural así como el derecho a ella.

El multiculturalismo se ubica dentro de la filosofía antisimilacionista del pluralismo cultural, es tanto una situación de hecho como una propuesta de organización social.

Dentro del paradigma pluralista, el multiculturalimo surgió como un modelo de política pública y como una filosofía o pensamiento social de reacción frente a la uniformización cultural en tiempos de globalización.

Se ha concebido como una oposición a la tendencia presente en las sociedades modernas hacia la unificación y la universalización cultura, que celebra y pretende proteger la variedad cultural, al tiempo que se centra sobre las frecuentes relaciones de desigualdad de las minorías respecto a las culturas mayoritarias.

En la génesis y expansión del multiculturalismo fueron especialmente influyentes las líneas seguidas en Norteamérica y en algunos países de Europa Occidental, particularmente el Reino Unido. Posteriormente han venido a sumarse importantes consideraciones pluri y multiculturales, desde las propuestas latinoamericanas en relación con la autonomía y autodeterminación de los pueblos indígenas.


Actores de cultura urbana

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Dentro de los escenarios urbanos de cultura, consideramos tres tipos de actores:
  1. Los migrantes
  2. los locales
  3. los flotantes

Cada uno de ellos aporta desde su lugar para generar ese mosaico cultural o subculturas no homogéneas que al mismo tiempo comienzan a conformar la interculturalidad, es decir, cada uno de estos actores adapta, transforma y fusiona elementos constitutivos de su entorno para llegar a un todo común, a una hibridación cultural que caracteriza el escenario urbano.

Consideramos además el hábitat urbano con factores importantes que, como componentes, generan acciones e interacciones de los actores. Estos factores son:

  • Económicos
  • temporales
  • demográficos
  • Físicos
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Graffiti World Street Art From Five Continents

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Dejo algunas páginas de un libro de Street Art en varias ciudades!!! está muy bueno.
















:)

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miren este video tan chévere

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EL MATACANDELAS TIENE UN ENEMIGO PODEROSO!

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desde que El Matacandelas Publicó una nota en su pagina web TITULADA "El enemigo poderoso" se dio una Conocer a toda la comunidad cultural que el teatro lo querian cerrar conocer sin una buena razón.


Según una entrevista del Periódico Centropolis con Cristóbal Peláez, Director Artístico del Matacandelas, se estan moviendo" Fuerzas oscuras no Conocidas, que empesaron desde Mediados del año pasado no solo contra el Matacandelas, Sino También Caja Negra, La Corporación Otraparte y Medellín en escena.


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El modus operandi es con la asfixia por medios legales y normativos, haciendo para realizar una lso teatros diligencias en entidades como Sayco y Acimpro, Secretaria de Medio Ambiente y la Secretaría de Gobierno. < div style = "text-align: justify"> < o: p>

Todo ha sido un trabajo subterráneo con cartas al Alcalde, de un abogado que INCLUSO no firma con su nombre real, y no muestra tarjeta de presentación, al Acusa Matacandelas vendedor de droga Dentro del establecimiento y bebidas alcohólicas Distribuir una edad de menores.


Dicen que parece ser un equipo de personas con intenciones Políticas, según se rumora el cabelliza es una ONG y hay tres Abogados que, varios periodistas y escritores gestores INCLUSO culturales.

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que asegura Cristóbal Llevan en sí bien con los vecinos del sector, el constante acoso, no se Proviene de la vecindad. En el periódico El Tiempo, han surgido varias quejas DIRIGIDAS a la Institución, pero no Aparecen nombres ni datos de quien.


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Medellín y San Salvador... Una cruenta realidad.

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Por: Mercedes García. Abril, 2007.


Medellín es una ciudad totalmente rendida al culto al cuerpo y a una belleza estereotipada que se vuelve casi una obsesión para las y los miles de habitantes de la ciudad.
Perdura en nuestra ciudad el conservatismo cerrado que nos llena aùn de tabúes, pudores y nos envuelve en un miedo a Dios y a sus futuras represalias. Medellín es una ciudad de familas numerosas y tradicionalistas que van a misa y rezan el rosario, esas costumbres tan arraigadas y conservadoras no han muerto a pesar del pasar de los años.
Vivimos en una ciudad donde nuestra vida depende de la mirada del otro, el señalamiento y el miedo al rechazo es completamente latente.
Uno de los factores predominantes por los cuales los pandilleros de la ciudad no se tatúan el rostro es por el anonimato al delinquir. En el auge del narcotráfico, a los mediados de los 80´s y 90´s , èstos grupos al margen de la ley tenìan una guerra cazada con el gobierno nacional. Los narcotraficantes sembraban terror con los atentados con bombas, èsto era posible porque las personas que trabajaban para ellos pasaban inadvertidas en la sociedad, no habìa ningún carácter que los identificara como pandilleros o sicarios.
Medellín hace parte de las cientos de ciudades de la atrasada Sudamérica, abunda la pobreza y la ignorancia, las enfermedades de transmisión sexual, el tabaquismo, la drogadicción y el alcoholismo, pero tambien es importente resaltar las buenas obras que estàn haciendo de nuestra ciudad una ciudad con futuro, llena de esperanza para sus habitantes, con posibilidades para que los muchachos no vean la ùnica opciòn para salir adelante siendo sicarios y prostitutas.
En el Salvador la ignorancia es la predominante. No hay fuentes de empleo, es insuficiente el plan de educación y salud, la ùnica opciòn para la población joven ( que es el 50 % de la población total) es convertirse en parte de la MARA. Los factores se aglomeran y no hay màs opciones: se crece en un ambiente de pobreza, necesidad y hambre; la violencia intrafamiliar predomina en el 70% de las casas debido al eminente y vivo machismo, el futuro es tan negativo e incierto que el pensamiento negativo y pesimista es completamente inherente: ...“para què estudiar sino hay en què trabajar... No hay dinero, no hay comida, no hay felicidad, no hay vida”....
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Conocer espacios de ciudad que permiten el desarrollo de manifestaciones culturales es objetivo fundamental para entender imaginarios y construcciones colectivas de ciudad.